Hoy día me está costando agradecer.
Inicialmente, había pensado en agradecer porque mis exámenes no han sido tan terribles.
Me han sacado harta sangre y no ha sido doloroso.
Pero al final, igual me pasa la cuenta mi carácter.
Me pasa la cuenta el hecho que no puedo evitar decir las cosas del modo en que las digo.
En momentos inapropiados.
De mala forma.
Porque si bien estoy diciendo la verdad.
Lo que siento.
Lo que me pasa.
Lo digo de una forma en que no es agarrable, ni digerible para nadie.
Y al final hiere.
Pero si hay algo que tengo que agradecer es por el amor incondicional.
Porque al final de todo, yo sé que me aman.
Y que estos sucesos no menguan el amor.
[Lo que pasa, es que aún lucho con aceptar que me aman de la forma en que pueden amarme, según sus historias, sus singularidades, y no de la forma en que yo anhelo que me amen]
Pero igual doy gracias, por el amor.
Esta vez, por el amor familiar.
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