O la famosa pulsión epistemofílica freudiana..
Es un tema que debiese saber.
Un tema que he pensado y analizado harto en la "comodidad" de la distancia terapeuta-paciente.
Pero pucha que me complica cuando se trata de MI niño
[Mi niño en lo simbólico del término]
Me preocupa.
Me preocupa que el Andrés sea tan poco curioso.
Que no se interese mayormente por aprender.
Me pregunto qué pasó en el camino
[Antes era un niño tan curioso que se sabía los continentes a los 3 años de edad]
Me pregunto en qué momento perdió esos intereses.
No quiero que sea todo libros
[Yo misma fui así y ahora me arrepiento]
Tampoco pido que esté interesado en todo.
Pero que haya un tema o dos que le apasionen.
Que le interesen.
Que despierten en él la llama de la curiosidad.
Porque, desde la cercanía de que sea MI niño,
estoy desorientada y preocupada.
Y ya no sé qué hacer para motivarlo.
Encausarlo.
Queda orar mucho por su corazón.
Que Dios le de un corazón noble.
Preocupado, responsable, sincero.
Que Dios encienda en él la chispa de la curiosidad.
Y que nos permita ser sensibles a ello.
Que nos permita ser un apoyo y una ayuda para él
Y no una carga
[o una lata]
Ahora entiendo cuando se habla de la distancia
Es imposible ver algo cuando se está tan cerca
Es imposible para mi separarme de mis angustias
Por mucho que en teoría yo entienda lo que pasa
En este caso, no puedo hacer nada.
En este caso, soy hermana
Involucrada
No soy psicóloga.
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