domingo, 21 de agosto de 2011

La disciplina de la sencillez

[Extracto del libro "Alabanzas a la Disciplina" de Richard Foster] 

Como Jesús lo indica claramente
"Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, 
y él les dará todo lo que necesiten"
[Mateo 6:33],
la libertad de los afanes es una de las evidencias internas de que estamos buscando el reino de Dios primero. 

La realidad interna de la sencillez envuelve una vida de regocijada despreocupación por las posesiones.
Ni el avaro ni el mísero experimentan esa libertad.
No tiene ninguna relación con la abundancia de posesiones ni con la carencia de ellas.
Es un espíritu interno de confianza.

La libertad de los afanes se caracteriza por tres actitudes internas.

1. El hecho de recibir lo que tenemos como un don de Dios es la primera actitud interna de la sencillez.
Trabajamos, pero sabemos que no es nuestro trabajo lo que nos da lo que tenemos.
Vivimos por gracia y dependemos de Dios para los más sencillos elementos de la vida: aire, agua y sol.
Lo que tenemos no es un resultado de nuestra labor, sino del bondadoso cuidado de Dios.

2. Saber que el cuidado de lo que tenemos es asunto de Dios y no nuestro, es la segunda actitud interna de la sencillez.
Dios puede proteger lo que poseemos, podemos confiar en Él. 

3. El hecho que nuestros bienes estén a disposición de los demás es la tercera actitud interna de la sencillez.
Cuando llegamos a comprender que Dios es nuestro poderoso Creador y nuestro Padre amoroso, podemos compartir por cuanto sabemos que Él tendrá cuidado de nosotros. 


Si lo que tenemos lo recibimos como un don, y si lo que tenemos ha de ser cuidado por Dios, y está a disposición de los demás, entonces tendremos libertad de los afanes.
Esta es la realidad interna de la sencillez.


Esto es lo que Jesús quiso decir con la expresión "no se preocupen por la vida diaria" 
[Mateo 6:25]
Podemos estar seguros de que cuando vivimos en conformidad con esta realidad fundamental, "todas estas cosas" que son necesarias para la vida abundante también serán nuestras.

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